Esta mirada profunda, naríz aquileña y el rostro demacrado a
tan corta edad, son sólo un bocadillo de lo mucho que hay por mostrar. Por
sentencia existencial me fue inscrito en los genes esa bipolaridad emocional
que me fastidia y al mismo tiempo me fascina. Soy tan sólo soy un hombre indignado
por no haber sido concebido como un animal y aún así abundar en instintos. Orgulloso
de pertenecer al género masculino y tener tanta debilidad por las mujeres. Enamoradizo
en mi soltería pero leal en cuestiones más formales. Tengo por defecto ser un romántico
empedernido, el cual pierdo proporcionalmente con el paso de los años.
Exagero en ambiciones intelectuales. Quiero saberlo todo y pertenecer
en un futuro no muy lejano a aquellos grandes hombres que han logrado cambiar
el curso del pensamiento. Soy todo un mar de contradicciones. Busco trascender
mientras vivo plagado de trivialidades. Amo lo abstracto, aquello que implique,
para su entendimiento, el uso de la razón. Inundado de imaginación y creatividad,
me deleito al sumergirme en el mundo del arte indiscriminadamente.
Carezco de paciencia para mantener un itinerario sin antes
aburrirme de la monotonía. Amante de la lluvia y las noches silenciosas; soy un
animal nocturno con aspecto de ser humano. Enmascarado en una sociedad plagada
de hipocresía, trato de mostrar la cara más agradable incluso frente el espejo.
Maestro de la farsa y la mentira, instruido con el ejemplo, me disfrazo acorde
a la ocasión.
Competitivo en todo momento, trato de dejar atrás a cualquier
rival, sobre todo si compito contra mí mismo. Pienso antes de actuar y me
lamento si dicho ritual no lo sigo al pie de la letra. Adopto lenguas
extranjeras sin dejar de amar el español por su vil complejidad. Loco por
virtud y ególatra por necesidad, odio los estereotipos y reniego de las
etiquetas sociales. Temerario, intuitivo, espontáneo, soñador, sensible por
conveniencia y carente de atractivo alguno. Tengo más miedo de la vida misma
que de la misteriosa muerte. Soy un hombre que, a diferencia de los demás, no
busca la felicidad, sino hacer de esta vida algo que resulte interesante y
significativo. Símplemtente soy “yo”, algo que nadie podrá comprender por no
estar en mis zapatos. Un enigma incluso para mí mismo.
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